Con razón aparente (Relato corto-Terror)

Alescritor

Cada noche Arthur repetía el mismo protocolo ceremonial antes de irse a dormir: sacaba una Pepsi bien fría del pequeño refrigerador de su cocina, tan fría que la escarcha rápidamente emblanquecía el color marrón de la botella. Apoyaba el borde de la chapa contra la esquina de la repisa de mármol y con un movimiento hacia abajo de su muñeca, hacía saltar el redondo tapón metálico. A continuación, siguiendo matemáticamente el proceso de su rutina, vertía el oscuro líquido en un vaso de cristal, su favorito, aquel que le había acompañado desde su infancia durante los desayunos desde que tuvo la suerte de ser el ganador de ese recipiente en un paquete de cereales de chocolate. Lo sujetó con su mano izquierda mientras el efecto de la gravedad hacia el trabajo de llenado. Teniendo cuidado de que la espuma no rebosase, se detuvo cuando quedaba la mitad del contenido en…

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