El apego, el ancla, el dejar ir…

Como yo, mi, me, conmigo...

¿Por qué cuesta tanto dejar ir a alguien? Por qué mi mente, rumiante como ella sola, que le gusta estar con el runrun todo el santo día, puede dar por perdidas algunas relaciones que han ido muriendo y apagándose con el paso del tiempo y sin embargo… mi corazón, cabezón como el solo… parece no permitir esa despedida anunciada desde tiempo atrás.

Por qué cuando quiero a alguien me cuesta tanto dejarle marchar, aún siendo yo la que incluso pueda separarse. Sé que estas rupturas son por desgaste, por tiempo, por la decisión de una de las partes, pero es que… a pesar de eso… yo sé que sigue habiendo amor, cariño, ancla, apego o peor… enganche… y ¡ahí estoy! Me mantengo en el dolor de ver como poco a poco se van yendo, en vez de, elegir el dolor de cerrar la puerta, seguir hacia delante y no mirar…

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