Andrés y el miedo

De literatura y otras palabras

Arriba y abajo, cada vez más alto, las cadenas de acero quejándose, chirrían, arriba y abajo, más alto, más fuerte, empuja más, más fuerte, la pequeña Mónica Galván riendo, sus manitas aferradas a las cadenas del columpio, sus piernitas agitándose también, arriba y abajo, cobran impulso al compás del vaivén, arriba y abajo, las carcajadas más fuertes, se muere de risa, empuja más, empuja, le dice a su padre, apostado detrás del columpio con gesto monótono y sonrisa abandonada, Andrés Galván que mira a cada nuevo empujón la hora, en tanto Mónica completa el viaje y regresa a lomos del asiento de madera requiriendo un último impulso, uno más, más fuerte, que la lleve hasta las nubes, dice, esas nubes que asoman tras las copas altas de los árboles del parque y que Andrés observa con la extrañeza tranquila con que últimamente le da por mirar a todos sitios, sin…

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