Esteban y la soledad

De literatura y otras palabras

Sí, Emilia, sí… Los chicos como de costumbre. ¿Qué vamos a esperar de ellos a estas alturas? Uno enfrascado en sus cosas de ordenadores, y el otro pues con sus agobios: que si el dinero no le llega a fin de mes, que no le da la vida… ¡Todo son contratiempos! Y si todo se redujera al dinero pues ni tan mal. Pero no: el problema va más allá de eso. Mira si no la última vez que estuvo aquí con Ana y los críos. ¡Un desastre! Se notaba a la legua que no estaban bien. Como matrimonio; Ana y él, digo… Llevaban ya un tiempo así, es verdad, pero al menos en público se cortaban un poco, procuraban mantener las apariencias y esas cosas. En cambio esta última vez ni eso. ¡Si hasta hicieron llorar a la cría con los gritos! Yo se lo dije, le dije: «Mira, Andrés:…

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