El relato del viernes: «Sin noción del tiempo»

Ana Centellas

Fuente: Pixabay

Sin noción del tiempo

—No quiero ir al trabajo—, gimoteó Lorena, arrebujada bajo el cálido edredón nórdico.

Hacía un buen rato que la alarma del despertador había sonado, rompiendo con su estridente timbre el silencio que reinaba en la casa a aquellas horas de la, todavía, noche. Como cada mañana, había sacado solo la mano del refugio de las sábanas para apagarla y se había dejado acunar por los brazos de Morfeo unos minutos más. Guarecida en su agradable duermevela, podía escuchar, a lo lejos, el sonido del agua al caer sobre el plato de ducha. Luis, siempre tan responsable, hacía un rato que se habría levantado, eficaz y solícito, al primer timbrazo del entrometido aparato. Había momentos en los que admiraba e, incluso, envidiaba aquella disposición suya y su facilidad para atender cualquier circunstancia con premura. Pero en aquel preciso instante, embozada como estaba hasta las orejas…

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