Fábula (despertar)

De literatura y otras palabras

No la encontré.

Caminé largas horas perdidas de sueño, tú lo sabes bien, por los túneles de la ciudad de las altas torres, caminé entre despojos, pedazos de sueños viejos, caminé buscándola. Lo sabes. Sabes que te perseguí noches enteras, seguro de que me conducirías hasta ella, la hermosa criatura que nos relegó al olvido, la que espanta las sombras, la que desgarra el entramado de las pesadillas. Tu obra maestra.

Pero no la encontré. Solo di con regueros de sangre oscura, filtrándose por las alcantarillas. El fruto de mi labor de exterminio, el fruto de mis manos, la soledad, la rabia, resbalando en gotas espesas entre mis dedos de hueso.

Así hasta que llegó un momento, ¿recuerdas?, noche triste, pesadilla devorándose a sí misma, un momento en que la ciudad empezó a derrumbarse sobre nuestras cabezas. Lastimosas criaturas de ojos ciegos que huían despavoridas, que eran aplastadas como gusanos…

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